Mundial y contaminación

Mundial 2026: estiman que será el más contaminante de la historia por el aumento de vuelos, equipos y partidos

Un informe estima que la Copa del Mundo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá generará alrededor de 9 millones de toneladas de CO₂ equivalente, casi el doble del promedio de los torneos entre 2010 y 2022. El transporte aéreo concentrará cerca del 85% de las emisiones.

El Mundial de Fútbol 2026 no solo marcará un récord por su dimensión deportiva. Con 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades anfitrionas distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá, también podría convertirse en la Copa del Mundo con mayor impacto climático de la historia.

Según distintos análisis elaborados por Scientists for Global Responsibility (SGR), Environmental Defense Fund (EDF), Cool Down y el New Weather Institute, el torneo generará alrededor de 9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e), casi el doble del promedio de los mundiales disputados entre 2010 y 2022, estimado en 4,7 millones de toneladas.

Incluso, los escenarios más pesimistas elevan la cifra hasta 13,7 o 15 millones de toneladas de CO₂e, lo que convertiría al evento en uno de los acontecimientos deportivos con mayor huella de carbono registrados.

El transporte aéreo, principal responsable

El mayor impacto provendrá de los desplazamientos. Los investigadores estiman que al menos 7,7 millones de toneladas de CO₂, cerca del 85% del total, estarán vinculadas a los viajes en avión de selecciones, equipos técnicos, periodistas y millones de aficionados.

A diferencia de ediciones anteriores concentradas en un solo país, el Mundial se jugará en 16 sedes separadas por miles de kilómetros, lo que hace que el transporte aéreo sea prácticamente la única alternativa para muchos recorridos.

El informe señala que las emisiones asociadas a los vuelos podrían aumentar entre un 160% y un 325% respecto de torneos anteriores.

Un torneo más grande


La ampliación del formato también incrementa la huella ambiental. Por primera vez competirán 48 selecciones, frente a las 32 de las ediciones anteriores, mientras que la cantidad de encuentros crecerá de 64 a 104 partidos, un aumento del 63%.

Aunque los estadios ya existían y no fue necesario construir grandes infraestructuras —a diferencia de Qatar 2022—, se estima que cada partido generará entre 44.000 y 72.000 toneladas de CO₂.

Como referencia, el Mundial de Qatar 2022 produjo 3,63 millones de toneladas de CO₂ equivalente, menos de la mitad de las emisiones proyectadas para la edición de 2026.

Mundial 2026: estiman que será el más contaminante de la historia por el aumento de vuelos, equipos y partidos

Un informe estima que la Copa del Mundo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá generará alrededor de 9 millones de toneladas de CO₂ equivalente, casi el doble del promedio de los torneos entre 2010 y 2022. El transporte aéreo concentrará cerca del 85% de las emisiones.

El Mundial de Fútbol 2026 no solo marcará un récord por su dimensión deportiva. Con 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades anfitrionas distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá, también podría convertirse en la Copa del Mundo con mayor impacto climático de la historia.

Según distintos análisis elaborados por Scientists for Global Responsibility (SGR), Environmental Defense Fund (EDF), Cool Down y el New Weather Institute, el torneo generará alrededor de 9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e), casi el doble del promedio de los mundiales disputados entre 2010 y 2022, estimado en 4,7 millones de toneladas.

Incluso, los escenarios más pesimistas elevan la cifra hasta 13,7 o 15 millones de toneladas de CO₂e, lo que convertiría al evento en uno de los acontecimientos deportivos con mayor huella de carbono registrados.

El transporte aéreo, principal responsable

El mayor impacto provendrá de los desplazamientos. Los investigadores estiman que al menos 7,7 millones de toneladas de CO₂, cerca del 85% del total, estarán vinculadas a los viajes en avión de selecciones, equipos técnicos, periodistas y millones de aficionados.

A diferencia de ediciones anteriores concentradas en un solo país, el Mundial se jugará en 16 sedes separadas por miles de kilómetros, lo que hace que el transporte aéreo sea prácticamente la única alternativa para muchos recorridos.

El informe señala que las emisiones asociadas a los vuelos podrían aumentar entre un 160% y un 325% respecto de torneos anteriores.

Un torneo más grande

La ampliación del formato también incrementa la huella ambiental. Por primera vez competirán 48 selecciones, frente a las 32 de las ediciones anteriores, mientras que la cantidad de encuentros crecerá de 64 a 104 partidos, un aumento del 63%.

Aunque los estadios ya existían y no fue necesario construir grandes infraestructuras —a diferencia de Qatar 2022—, se estima que cada partido generará entre 44.000 y 72.000 toneladas de CO₂.

Como referencia, el Mundial de Qatar 2022 produjo 3,63 millones de toneladas de CO₂ equivalente, menos de la mitad de las emisiones proyectadas para la edición de 2026.

El cambio climático también afecta al torneo

Los especialistas advierten una paradoja: además de contribuir al aumento de emisiones, el propio Mundial enfrentará las consecuencias del cambio climático.

Un estudio publicado en el International Journal of Biometeorology concluye que 14 de las 16 ciudades sede podrían registrar temperaturas que, según los criterios del sindicato internacional de futbolistas Fifpro, justificarían la suspensión de partidos por riesgo para jugadores, árbitros y espectadores.

A su vez, el informe Pitches in Peril identifica que 10 de las 16 sedes presentan un riesgo “muy alto” de sufrir estrés térmico extremo durante la competencia.

Antes del inicio del torneo, 20 expertos internacionales en salud, clima y rendimiento deportivo enviaron una carta abierta a la FIFA advirtiendo que una adaptación insuficiente al calor extremo podría incrementar el riesgo de lesiones relacionadas con las altas temperaturas.

Las críticas a la estrategia de la FIFA

Los informes también cuestionan la política climática de la FIFA. Si bien el organismo sostiene que implementará medidas para reducir residuos, fomentar el transporte público y mejorar la eficiencia energética de las sedes, los investigadores consideran que esas acciones no compensan el impacto derivado del crecimiento del torneo y de su dispersión geográfica.

Además, recuerdan que la promesa de organizar un Mundial “carbono neutral” en Qatar 2022 fue cuestionada por organizaciones ambientales y derivó en acusaciones de greenwashing. Para la edición 2026, la FIFA ya no volvió a presentar ese objetivo.

Los especialistas concluyen que el principal desafío no reside en la infraestructura, sino en el propio modelo de competencia: torneos cada vez más extensos, con más selecciones, más partidos y una creciente dependencia del transporte aéreo, en un contexto global que exige reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

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