Lo revela un nuevo informe global de PwC. El estudio concluye también que la gestión del riesgo climático dejó de ser una cuestión de cumplimiento para convertirse en un factor de creación de valor y competitividad.
A pesar de un escenario marcado por cambios regulatorios, incertidumbre económica y crecientes riesgos climáticos, las empresas continúan avanzando en sus estrategias de descarbonización. Así lo revela el Third State of Decarbonization Report de PwC, elaborado a partir del análisis asistido por inteligencia artificial de millones de datos provenientes de miles de reportes corporativos.
El informe señala que el 82% de las empresas mantuvo o aceleró los plazos para cumplir sus objetivos de descarbonización, mientras que el 23% elevó sus ambiciones climáticas, frente a un 18% que las redujo. Además, más organizaciones se encuentran encaminadas a cumplir sus metas en comparación con años anteriores.

Según PwC, estos resultados reflejan que la sostenibilidad está entrando en una nueva etapa, en la que las decisiones climáticas se evalúan con criterios de rentabilidad, resiliencia y gestión del riesgo.
En este contexto, la descarbonización deja de verse únicamente como un compromiso ambiental para convertirse en una herramienta de competitividad.
El estudio destaca que los riesgos climáticos ya forman parte de la agenda estratégica de las empresas, impulsados por la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos, la transición hacia economías bajas en carbono y una creciente presión regulatoria e inversora.
La incorporación del riesgo climático a la estrategia corporativa permite anticipar interrupciones operativas, optimizar costos mediante una mayor eficiencia energética y en el uso de recursos, reducir la exposición a riesgos financieros y reputacionales, facilitar el acceso al financiamiento sostenible y generar nuevas oportunidades de negocio vinculadas con la transición energética.
No obstante, PwC advierte que aún persisten desafíos para transformar los compromisos en resultados concretos. Entre ellos se encuentran la gestión de las emisiones de alcance 3, asociadas a la cadena de valor, y la integración de los objetivos climáticos en las decisiones de inversión y en la planificación del negocio.
El reporte identifica cinco ejes que están definiendo la nueva etapa de la descarbonización empresarial: pasar de la ambición a una ejecución más disciplinada, fortalecer la resiliencia energética mediante una asignación más eficiente del capital, reducir los riesgos en las cadenas de suministro, incorporar la descarbonización en el diseño de productos y utilizar la inteligencia artificial para acelerar la reducción de emisiones.
En paralelo, PwC sostiene que el reporte de sostenibilidad se consolida como una herramienta de gestión, aunque todavía existen brechas en la calidad, consistencia y comparabilidad de la información divulgada, lo que dificulta la medición y administración efectiva de los riesgos climáticos.
“Gestionar los riesgos climáticos no es solo una cuestión de compliance, sino un factor estratégico para las organizaciones que aspiran a competir en el largo plazo”, afirmó Diego López, socio de PwC Argentina a cargo de la práctica de Sostenibilidad y Cambio Climático.