El programa Paisaje Productivo Protegido cumple 10 años


Esta iniciativa de Proyungas, que tiene a Ledesma como primera empresa participante, continúa afianzando la relación entre producción y preservación del medio ambiente. Con las yungas como un ecosistema clave a proteger, Ledesma muestra los avances de estos 10 años.

Producción y medio ambiente no tienen por qué que ser enemigos acérrimos. Una prueba de esta posible convivencia en armonía es el Programa Paisaje Productivo Protegido, que acaba de cumplir una década. Liderado por Fundación ProYungas y con Ledesma como primera empresa participante, esta iniciativa se rige por el principio de que la actividad productiva no necesariamente es una amenaza para el ecosistema en el que se desarrolla, sino que puede incluso garantizar su preservación.

“Eso es lo que hacemos en Ledesma: la producción industrial genera los recursos que nos permiten, entre otras acciones, el monitoreo y cuidado de la biodiversidad. Y el desarrollo productivo solamente es posible gracias al cuidado de los ecosistemas que nos rodean. Es un círculo perfecto”, resume Héctor Páez, Gerente de Medio Ambiente de Ledesma.

ANTECEDENTE

Ya en 1979 había donado más de 76.000 hectáreas para la creación del Parque Nacional Calilegua. Se trata del único Parque Nacional de la provincia de Jujuy y el área protegida más grande en nuestro país dedicada a la conservación de las selvas tropicales de montaña, también conocidas como “yungas”.

En el marco de este programa, que hoy también suma a compañías como Panamerican Energy, Arauco, San Miguel y Tabacal, Ledesma fue la primera empresa argentina en realizar un Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que consistió en estudiar las distintas áreas, con el asesoramiento de ProYungas, para determinar qué sectores podían destinarse a la producción agrícola y cuáles debían preservarse. Como consecuencia de este mapeo, la empresa hoy protege como reserva natural 100.000 de las más de 150.000 hectáreas que posee en Jujuy: por cada hectárea cultivada, destina dos hectáreas de bosques nativos para su conservación. Además, este trabajo constituyó un antecedente para la posterior Ley de Bosques.

Un ecosistema vital

Se trata de un ecosistema crítico, cuya preservación resulta vital. Las yungas jujeñas, junto con la selva paranaense de Misiones, ocupan menos del 2% del territorio argentino, pero en ellas habita cerca de la mitad de las plantas y animales del país. Contienen más de 200 especies de árboles, unas 80 variedades de helechos, más de 100 especies de mamíferos, 500 especies de aves y unas 30 especies de sapos y ranas. Además, son un refugio para especies vulnerables como el yaguareté, el tapir, el pecarí, el guacamayo verde, el loro alisero o el pato criollo.

En estos 10 años, se lograron muchos avances en materia de cuidado de la biodiversidad en el trabajo conjunto de Proyungas y Ledesma. Se recuperaron hábitats, como por ejemplo Sauzalito, una zona que en 2015 fue afectada por un incendio, y donde hoy se trabaja en la restauración ambiental de especies nativas.

También se generaron grandes avances en el cuidado de las especies. “Gracias a las cámaras que tenemos instaladas en distintos puntos de las yungas, descubrimos que algunos animales se acercaban a nuestros canales de riego para tomar agua, se caían y no podían salir. Entonces construimos escaleras laterales para que pudieran usar los canales como bebederos y retornar a salvo al sector de bosques”, precisa Paez.

“Hoy Ledesma protege 105.000 hectáreas, el equivalente a 5 CABA, y se compromete a seguir haciéndolo”, concluye Héctor Páez, Gerente de Medio Ambiente de Ledesma.

En su último ejercicio, Ledesma continuó con su sistema de monitoreo, restauración y preservación. Sumó 5.500 hectáreas en la provincia de Entre Ríos como área protegida, se presentó en la convocatoria para el financiamiento de “Restauración de bosques nativos” con el fin de restaurar 713 hectáreas de bosques y continuó con el monitoreo a través de 60 cámaras sensibles al movimiento para estudiar la biodiversidad. “Hoy Ledesma protege 105.000 hectáreas, el equivalente a 5 CABA, y se compromete a seguir haciéndolo”, concluye el ejecutivo de Ledesma.

PREOCUPACIÓN POR LOS INCENDIOS

En los últimos días, el fuego arrasó casi 1.000 hectáreas del Parque Nacional Calilegua y también están comprometidas 3.000 de las 100.000 que Ledesma preserva en estado natural. “Es una enorme tristeza. Desde Ledesma estamos aportando recursos e infraestructura para hacer frente a estos incendios”, detalla Paez.
La compañía posee una dotación propia de 26 bomberos que están combatiendo los focos primarios de fuego. Y a ellos se suman diariamente entre cinco y diez operarios que colaboran con las necesidades logísticas de los brigadistas, por ejemplo, provisión de agua con tanques, apertura de picadas con trabajo de macheteado y tareas de limpieza de terreno para facilitar las tareas.

Ledesma también ofrece distintos puntos de recarga de agua y combustible en sus fincas y pone a disposición otros recursos como tractores con tanques de 6.000 litros y 20.000 litros de agua para trasladar a los focos de incendio.

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