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26-10-2018
Radio

Novartis continúa sus esfuerzos por compensar emisiones

En esta entrevista radial, Sebastián Fragni, Director - Presidente de GMF Latinoamericana, nos cuenta de su trabajo junto a la farmacéutica en el icónico proyecto de forestación Santo Domingo, el único de su tipo en nuestro país.

Desde hace once años, Novartis lleva adelante su emblemático proyecto de forestación Santo Domingo de la mano de GMF Latinoamericana. Eje principal de su política ambiental y de RSE, se trata del único campo de plantación forestal de Argentina dedicado a compensar las emisiones de carbono según el mecanismo de desarrollo limpio (MDL) del Protocolo de Kioto.

"Somos los únicos en Argentina que hemos tomado esta posta once años atrás. Lo que en un contexto del Protocolo de Kioto se veía como un desafío, hoy es una realidad", expresó en esta entrevista radial Sebastián Fragni, Director - Presidente de GMF Latinoamericana.

"Somos los únicos en Argentina que hemos tomado esta posta once años atrás. Lo que en un contexto del Protocolo de Kioto se veía como un desafío, hoy es una realidad", expresó en esta entrevista radial Sebastián Fragni, Director - Presidente de GMF Latinoamericana.

La iniciativa surgió a partir de las necesidades que percibió Novartis de reducir sus emisiones. En su momento, se propuso una doble acción para lograrlo: ser más eficiente en la generación y compensar esa diferencia con proyectos fuera de su core business, los proyectos forestales. "Hizo cuatro en el mundo. Uno en Argentina que fue el primero, es el más exitoso y el que más toneladas de carbono fija a la fecha", destacó Fragni.

Mientras que los otros están repartidos en Colombia, China y Mali, Santo Domingo se ubica en un predio de 3.400 hectáreas en Ituzaingó, provincia de Corrientes. "Nos volcamos a conseguir estas tierras que eran un campo netamente ganadero con emisiones de metano y poco a poco lo fuimos transformando en una plantación que supera las 2.400 hectáreas", contó el directivo.

Desde 2007, se plantaron más de 3.5 millones de árboles de 20 especies nativas y exóticas diferentes. "A septiembre de 2018 hemos fijado 490.000 toneladas de emisiones de carbono. Esto equivale a la cantidad de emisiones producidas por 175.000 autos en un año o por 350.000 casas medianas en un año", compartió el entrevistado.

"A septiembre de 2018 hemos fijado 490.000 toneladas de emisiones de carbono", compartió el entrevistado.

Pero la iniciativa va por más: tiene  como objetivo capturar nada menos que 600.000 toneladas de dióxido de carbono hacia 2020 y 4.000 millones de toneladas a 2040. "Hemos tenido un montón de experiencias, nos hemos equivocado muchísimo. Eso es lo bueno de innovar y ponerse a la vanguardia como Novartis que decidió romper con todos los paradigmas e ir a fondo con este desafío en un escenario macro y lograr hoy todas estas métricas que son muy positivas. Insisto y hago hincapié en esto: desde el punto de vista económico son muy interesantes", subrayó el ejecutivo.

Grandes resultados en triple línea
Y es que con una inversión de USD 16 millones, Santo Domingo es único por su triple impacto: a la vez que captura dióxido de carbono de la atmósfera, confirma el compromiso ambiental de Novartis y genera beneficios a largo plazo para las comunidades locales, cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas a los que adhirió la compañía.

"Lo diferencial en materia forestal fue que incorporamos maderas nativas de alto valor", comentó el vocero. Esto no solo significa un desarrollo económico mediante su venta, sino que también permite sacarle presión al bosque nativo que se explota desde hace 300 años.

"Lo diferencial en materia forestal fue que incorporamos maderas nativas de alto valor", comentó el vocero. 

Además, toda la madera es certificada por el Consejo de Administración Forestal (FSC por sus siglas en inglés: Forest Stewardship Council). "Contar con FSC es clave. Es una vara más alta, pero es un gran ejercicio que te permite cumplir con los estándares más altos y saber que estás trabajando bien", reflexionó Fragni.

En paralelo, el Protocolo prevé un sistema complejo de verificación. "Año a año monitoreamos cuánto crece la planta y cada cinco años viene una auditora externa a validar las métricas y a partir de ahí se generan los bonos de carbono", explicó el entrevistado.

En el apartado social, los plus son diversos, empezando por la generación de trabajo de calidad. De manera directa, de tres personas empleadas en el campo original, hoy ya son 25. Las economías regionales como los aserraderos también se han visto fortalecidas. A la vez, el trabajo junto a universidades ha permitido un desarrollo sostenido de know how, mientras que en alianza a instituciones locales han potenciado el desarrollo de profesionales técnicos. "Buscamos que el impacto sea lo más abarcativo posible. En cada área nos ponemos a ver cómo podemos impactar mejor", expuso el ejecutivo.

"Buscamos que el impacto sea lo más abarcativo posible. En cada área nos ponemos a ver cómo podemos impactar mejor", expuso el ejecutivo.

En la performance económica, si bien todavía no alcanzaron el break even, las inversiones forestales requieren muchos años de inversión para después hacerlo. Solo en 2017, Novartis destinó $ 8.4 millones para continuar todas las tareas de plantación y empezar con las podas para dejar los mejores ejemplares de cada área.

De todas formas, los resultados alcanzados son más que alentadores. "Estamos dentro de las tasas de rendimiento de cualquier proyecto forestal: entre un 8% y un 12%. Sin contar lo que sería la venta de bonos de carbono", señaló Fragni. Al ser tradeables en cualquier bolsa de comercio, representan incluso mayores ingresos que la madera cosechada a la fecha. De todos modos, debido a sus políticas medioambientales, Novartis ha decidido no ponerlos en el mercado y conserva el 100% de ellos.

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