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30-05-2018
Internacional

Cinco normas para que las empresas beneficien a los grupos LGBTI

Cinco normas para que las empresas beneficien a los grupos LGBTI

Con el fin de "Hacer frente a la discriminación contra lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales", la Oficina de las Naciones Unidas de Derechos Humanos y el Institute for Human Rights and Business presentaron esta normativa voluntaria.

A lo largo de la última década se han logrado avances importantes en la vida de los colectivos LGBTI. Desde reformas legales hasta cambios de actitudes los han beneficiado en distintos puntos del globo. Sin embargo, este progreso es parcial e irregular. Las relaciones entre personas del mismo sexo todavía se consideran una ofensa en 73 países, muy pocos protegen los derechos de las personas trans, y solo algunos resguardan los de las personas inter.

Así, en la mayoría de los estados, la protección contra la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género es, en el mejor de los casos, insuficiente. Incluso en lugares que han logrado un progreso significativo, estos grupos siguen enfrentando obstáculos importantes.

Las cinco Normas

En todo momento
1. RESPETAR LOS DERECHOS HUMANOS

En el lugar de trabajo
2. ELIMINAR LA DISCRIMINACIÓN
3. PRESTAR APOYO

En el mercado
4. PREVENIR OTRAS VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS

En la comunidad
5. ACTUAR EN LA ESFERA PÚBLICA

Conscientes de este desalentador panorama y bajo la consigna de "Hacer frente a la discriminación contra las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales", la Oficina de las Naciones Unidas de Derechos Humanos en colaboración con la entidad Institute for Human Rights and Business redactaron las "Normas de Conducta para las Empresas".

“Para avanzar más rápidamente en todo el mundo hacia la igualdad de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales, las empresas no solo tendrán que cumplir sus responsabilidades en materia de derechos humanos, sino que deberán ser agentes de cambio”, remarcó Zeid Ra’ad Al Hussein, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Además de las cinco normas, el documento presenta  una sección de antecedentes, donde entre otras aristas, se analizan las buenas razones empresariales y económicas para hacer frente a la discriminación. El reporte también anexa casos de ejemplos concretos de desafíos del mundo corporativo cuando tratan de cumplir con sus responsabilidades.

El poder corporativo en contra de la discriminación
Y es que desde la ONU apuntan que con frecuencia, las corporaciones pueden promover la diversidad y una cultura de respeto e igualdad no solo internamente sino en los lugares donde operan ellos y sus socios comerciales. Como actores sociales, sus acciones pueden hacer temblar el statu quo social y escalar los demás esfuerzos.

Buenas razones empresariales y económicas para fomentar la inclusión de los colectivos LGBTI

Desde el documento apuntan que la discriminación hacia las personas LGBTI repercute en la productividad y socava el desarrollo social y económico en diversos aspectos:

COSTOS MACROECONÓMICOS
Todo acto de exclusión contra grupos específicos conlleva un gran costo, como la reducción de la reserva de talentos, la contracción de los mercados y la ralentización del crecimiento económico. En 2017, el costo mundial por discriminación hacia los colectivos LGBTI ascendía a US$ 100.000 millones anuales.

COSTOS EMPRESARIALES

  • Contratación. Al no contratar a personas con talento debido a factores que no son importantes ni pertinentes para el trabajo, como su orientación sexual, su identidad de género y sus características sexuales, las empresas acaban teniendo plantillas que distan de ser ideales y, en consecuencia, tienen menos capacidad para generar resultados.
  • Retención. La discriminación obliga a empleados LGBTI cualificados a abandonar su trabajo, lo que crea unos costos de reemplazo y una pérdida de talento innecesarios.
  • Actuación profesional. La discriminación y los prejuicios en el lugar de trabajo menoscaban la productividad, contribuyen al absentismo y reducen la motivación, el emprendimiento y la lealtad a la empresa.
EL “DIVIDENDO DE LA DIVERSIDAD”
Las corporaciones con un gran nivel de diversidad obtienen mejores resultados. Solo en Estados Unidos, las más diversas tenían un 45% más de posibilidades de indicar que su cuota de mercado había aumentado desde el año anterior y un 70% más de posibilidades de indicar que había entrado en un mercado nuevo.

EL PODER ADQUISITIVO DEL COLECTIVO LGBTI Y LA COMUNIDAD DE ALIADOS
En 2015 se estimó que el poder adquisitivo mundial del sector de consumidores LGBT, excluidos sus amigos y familiares, que constituyen la comunidad de aliados, ascendía a US$ 3,7 billones anuales.

Bajo este espíritu, las Normas se fundamentan en los Principios Rectores y en el Pacto Mundial y se basan en el resultado de una serie de consultas regionales celebradas en 2016 y 2017 en Mumbai, Nueva York, Kampala y Bruselas. Ofrecen orientación a las compañías sobre cómo cumplir su responsabilidad hacia los derechos de todos, poniendo el foco en este caso sobre los grupos LGBTI. Para ello, brindan orientación práctica sobre cómo respetar y apoyar los derechos de estos colectivos puertas adentro, en el mercado y la sociedad.

"Ello supone tratar equitativamente a las personas LGBTI en el lugar de trabajo y analizar las prácticas empresariales de principio a fin de la cadena de suministro para velar por que se haga frente a la discriminación en todo momento. No obstante, las Normas de Conducta van un paso más allá en la reivindicación de la implicación de las empresas, ya que presentan las múltiples oportunidades que estas tienen de contribuir a generar un cambio social positivo más amplio en las comunidades en que realizan sus operaciones", explicó Al Hussein.

Así, muchas empresas han descubierto que abordar activamente la discriminación y promover la diversidad y la inclusión también tiene beneficios económicos: al encontrar nuevos talentos, mejorar la toma de decisiones y atraer la lealtad de clientes e inversores. Y si bien muchas de ellas ya han tomado medidas para llevar a la práctica su compromiso, la mayoría aún están comenzando a tratar estas cuestiones. Esto lleva a que las mejores prácticas y los conocimientos acumulados al respecto son reducidos, particularmente en entornos que son hostiles a las personas LGBTI.

Y es que en líneas generales, el enfoque del sector empresarial ha sido de carácter ad hoc y poco sistemático: algunas multinacionales promueven esta igualdad su país de origen, pero no tanto en el extranjero; otras se manifiestan en entornos relativamente propicios, pero se mantienen en silencio en contextos en que la protección es deficiente o inexistente; y algunas tienen políticas que favorecen a lesbianas, gays y bisexuales, pero no han adoptado medidas para proteger a trans o inter.

"La influencia de las empresas puede acelerar el ritmo de cambio. Las empresas de todo el mundo, grandes y pequeñas, locales y multinacionales, tienen la oportunidad de utilizar su posición y sus relaciones con diversos interesados locales para contribuir a lograr una mayor igualdad para las personas LGBTI. Sabemos por experiencia que cada vez que disminuye la discriminación, todo el mundo se beneficia", alentó el Alto Comisionado.

Claro que es una tarea que implica a a todos los actores y es por eso que el texto también examina la forma en que las compañías pueden cumplir sus responsabilidades y apoyar sus derechos mediante la colaboración con siete categorías de interesados: los trabajadores y sus representantes, los clientes, los proveedores, los accionistas, las comunidades, los sindicatos y los gobiernos y legisladores. Si bien todos estos se relacionan entre sí, en el documento se trata a cada uno por separado. De esta forma, se exponen las dificultades y los beneficios potenciales de la colaboración con cada una de las categorías, así como algunos enfoques prácticos.

Leé el informe completo

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